Overblog Seguir este blog
Edit post Administration Create my blog

Ratzinger y la oración por los Judíos

3 Abril 2011, 01:32am

Publicado por Católico Intransigente

Documento N° 1 – Benedicto XVI hace cambiar la oración por los judíos en el Misal de San Pío V

 

En una nota del 4 de febrero de 2008 la Secretaría de Estado vaticana ha dejado saber que “el Oremos por los Judíos de la Liturgia del Viernes Santo”, contenida en el Misal de 1962 (con el título Pro convesione Judaerom) ha sido sustituida por un nuevo texto que, dice la nota, “deberá ser utilizado a partir del corriente año en todas las celebraciones de la Liturgia del Viernes Sato con el mencionado Missale Romanum”.

 

El nuevo texto es el siguiente:

 

Oremus et pro Iudaeis. Ut Deus et Dominus noster illuminet corda eorum, ut agnoscant Iesum Christum salvatorem omnium hominum.

Oremus. Flectamus genua. Levate.

Omnipotens sempiterne Deus, qui vis ut omnes homines salvi fiant et ad agnitionem veritatis veniant, concede propitius, ut plenitudine gentium in Ecclesiam Tuam intrante omnis Israel salvus fiat. Per Christum Dominum nostrum. Amen.

 

El sitio de Radio Vaticana reporta una traducción en lengua italiana (que traducimos al español):

 

Oremos por los Hebreos. El Señor Dios Nuestro ilumine sus corazones para que reconozcan a Jesucristo Salvador de todos los hombres. Dios Omnipotente y eterno, Tú que quieres que todos los hombres se salven e alcancen el conocimiento de la verdad, concede propicio que, todos los pueblos entren en tu Iglesia, todo Israel sea salvo.

 

El texto tradicional de la oración, antes de las reformas, era:

 

Orémus et pro pérfidis Iudaéis: ut Deus et Dóminus noster áuferat velámen de córdibus eórum; ut et ipsi agnóscant Iesum Christum Dóminum nostrum.

Omnípotens sempitérne Deus, qui étiam iudáicam pérfidiam a tua misericórdia non repéllis: exáudi preces nostras, quas pro illíus pópuli obcæcatióne deférimus; ut, ágnita veritátis tuæ luce, quæ Christus est, a suis ténebris eruántur. Per eúndem Dóminum. R/. Amen.

 

Traducción italiana (del Messale Romano, LICE – Berruti,& C., Torino 1936) (que traducimos al español):

 

Oremos también por los pérfidos judíos para que el Señor Nuestro Dios quite el velo de sus corazones, y ellos también reconozcan a Nuestro Señor Jesucristo.

 

Dios Omnipotente y eterno, que ni la incredulidad de los judíos excluís de vuestra misericordia: dígnate escuchar las súplicas que os dirigimos por ese pueblo obcecado, a fin de que reconociendo el resplandor de vuestra luz, que es Cristo, salgan de sus tinieblas. Por el mismo Jesucristo Nuestro Señor.

 

Documento N° 2 - Comentario del Padre Francesco Ricossa, Superior del Instituto Mater Boni Consilii

 

Come es notable, la corrección del texto litúrgico tradicional ha sido pedida por la comunidad hebraica después de la “promulgación” del Motu Proprio Summorum Pontificum.

 

Se repite por ello cuanto sucede con el Vaticano II y la posterior reforma litúrgica, y aquello que debería haber sido la enseñanza y la oración de la Iglesia termina, siendo contrariado o por lo menos influenciado por quien es extraño e incluso contrario a la Iglesia. La petición de la comunidad hebraica llega, sin embargo, al encuentro de los proyectos personales de Joseph Ratzinger, el cual ha desde hace tiempo y varias veces preconizado una “reforma de la reforma” litúrgica mediante una amalgama y una contaminación del Rito Romano y de aquel reformado después del Vaticano II en clave ecuménica. EL mismo Motu Proprio prevé y auspicia esta contaminación; la celebración versus Deum pero con el rito montianiano en la Capilla Sixtina ha sido un experimento; la nueva reforma de la oración pro Judaeis de la Semana Santa, el último ejemplo.

 

Como hemos ya dicho, el Rito Romano tradicional que no se ha logrado suprimir con 40 años de prohibiciones y de persecuciones corre el riesgo ahora (si fuera posible) de desaparecer mediante la fusión y contaminación con el rito reformado.

 

Alguno objetará que en la nueva oración por los Judíos se pide su conversión, mientras que en la oración reformada de Pablo VI se pide su fidelidad a la Alianza (¡!), que de hecho es el perseverar en el error. A esta objeción se puede fácilmente responder: primero de todo que no es la oración reformada que ha sido modificada, incluso siendo ella escandalosa e inaceptable para la fe cristiana; ella continúa siendo parte del "rito ordinario" que, de hecho, es todavía celebrado en todos lados en nuestras iglesias; e luego que al contrario, es la oración tradicional que ha sido modificada y nuevamente prohibida, como si fuese impronunciable.

 

La nueva oración prevista para quien usará el misal "de 1962" debe ser juzgada no sólo por aquello que dice, sino por aquello que se niega a decir: si niega, o sea, a admitir con San Pablo que el pueblo en un tiempo elegido –negando a Jesucristo- es como enceguecido en las tinieblas. San Pablo lo sabía bien, él que –de fariseo asesino de cristianos que era- convertido por el Señor en el camino de Damasco, fue golpeado por una misteriosa ceguedad hasta que, con el bautismo, fue liberado de las tinieblas del judaísmo y ve la Luz verdadera que resplandece en las tinieblas, Jesucristo, el Verbo de Dios.

 

La nueva oración ratzingeriana pide por los judíos la luz de Cristo, pero niega que ellos se encuentren en las tinieblas de la negación de Cristo, avergonzándose de la palabra revelada (2 Cor 3, 15-16), como si los Judíos debieran sólo progresar en el camino de Dios y no también salir del error.

 

Una similar decisión no puede ser atribuida sólo a la “Secretaría de Estado”, como algunos buscarán de decir, también ellos, ciegos voluntarios, sino al mismo Benedicto XVI a cuyas órdenes está la Secretaría de Estado; no puede ser atribuida, en vez, a la Iglesia Católica, Esposa Inmaculada de Cristo, y a Cristo mismo.

 

Esperamos que los católicos sean coherentes, y sepan refutar un plato (el "Motu Proprio”, los varios indultos, la misma misa si se celebra "una cum")" que, todavía una vez, demuestra ser ninguna otra cosa que un don envenenado.

 

Verrua Savoia, 6 febrero de 2008

 

Padre Francesco Ricossa

Comentar este post